¿Cómo me protejo del sol?

por el 10 jun, 2016 en Inicio, Salud | 0 comentarios

proteger del sol - youfarma

Metidos ya en verano a quién no le gusta lucir un bonito bronceado, pasar días en la playa y tomar el sol. Como sabemos el sol aporta muchos beneficios a nuestro organismo, ya que ayuda a sintetizar la vitamina D (necesaria para fijar el calcio en nuestros huesos), es antidepresivo y también ayuda a mejorar problemas como el acné o la psoriasis. Sin embargo, como también sabemos, hay que tomarlo con precaución, pues una excesiva exposición a la radiación solar resulta contraproducente y tiene efectos negativos, como quemaduras solares, enfermedades pigmentarias, fotodermatitis, envejecimiento de la piel o incluso cáncer de piel.

 

¿Por qué nos bronceamos?

Si la cantidad e intensidad de la radiación que recibimos no es la adecuada para nuestro tipo de piel, ésta responde mediante la producción de melanina que nos da el tono bronceado. Pero si la exposición al sol supera la capacidad de nuestra piel para generar este mecanismo de defensa es entonces cuando se produce la quemadura solar y la piel se pone roja incluso pueden aparecer ampollas. Es decir, la melanina protege la piel de los rayos ultravioleta del sol.

 

Existen tres tipos de radiación ultravioleta emitidos por el sol:

Los rayos UV-A que penetran profundamente en la piel y producen un intenso bronceado, pero que, al mismo, también son los causantes del envejecimiento prematuro, la aparición de arrugas y la pérdida del tono de la piel.

 Los rayos UV-B afectan a las capas más superficiales de la piel y hacen que la piel se broncee como mecanismo de protección. Son los principales causantes de las quemaduras solares.

Los rayos UVC aunque tienen más energía que otros tipos de rayos UV y son los más peligrosos no penetran nuestra atmósfera ya que son absorbidos totalmente por la capa de ozono.

 

¿Cúando hablamos de fototipo, que queremos decir?

El fototipo es la capacidad de la piel para asimilar la radiación solar; no todas las pieles reaccionan igual ante el sol. Vamos a señalar los distintos tipos:

Fototipo I: Se trata de una piel muy pálida, muy propensa a las quemaduras y que apenas se broncean.

Fototipo II: Piel blanca y sensible, que apenas se broncean y se queman fácilmente.

Fototipo III: El más común, personas con pieles intermedias, que se queman moderadamente y se broncean progresivamente.

Fototipo IV: Pieles oscuras que se broncean con facilidad.

Fototipo V: Siempre están bronceadas y raramente se queman.

Fototipo VI: Personas de piel muy oscura que raramente se queman.

 

¿Qué es el SPF? Son siglas que nos indican el grado de protección que nos ofrece la crema solar frente a la radiación. A la hora de elegir un fotoprotector hay que tener en cuenta nuestro fototipo de piel, la estación del año, la situación geográfica,  embarazo, uso de medicamentos o algún tipo de enfermedad de la piel, así como alergia a alguno de los componentes de la crema. No existe una protección definitiva contra la radiación ultravioleta, de ahí que no son reales las cremas que se anuncian como protección total.

 

¿Para estar bien protegido, basta con ponerse crema?

No, éstos son un complemento pero hay que tener en cuenta varios factores más. El uso de la crema fotoprotectora no sirve para prolongar la exposición sino para reducir riesgos, ya que actúa como un escudo que impide que los rayos UV dañen la piel por eso es importante aplicarla media hora antes de la exposición, utilizando una generosa cantidad y repitiendo la operación cada dos horas.

Como protección complementaria ten siempre a mano sombrero, gafas y ropa adecuada. Si estás con niños hay que protegerlos especialmente ya que tienen los ojos y la piel más sensibles y están más expuestos. Además los efectos de la exposición no aparecen hasta muchos años después, por eso es bueno concienciarlos –y protegerlos- desde pequeños. En el caso de bebés se desaconseja una exposición directa, hay que mantenerlos a la sombra.

Como veis se puede disfrutar del sol pero con moderación, ya que con las recomendaciones adecuadas se pueden prevenir muchos de sus efectos nocivos.

Un último apunte antes de terminar, hay medicamentos que aumentan la sensibilidad de la piel a los rayos UV, pudiendo provocar graves quemaduras a los pocos minutos de exposición. En caso de duda, conviene comentar siempre vuestra medicación con un especialista sanitario.

Si tenéis cremas del año pasado os recomiendo que las renovéis ya que pierden efectividad, en la web tenéis una amplia gama para elegir según vuestras necesidades.

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